La pregunta parecía sencilla. Y a tí ¿a qué te sabe España? La cuestión apareció una tarde cualquiera mientras tapeaba con amigos. “A mi me sabe a jamón. A jamón de bellota”, dijo uno mientras levantaba una loncha de la ración que acababa de servir el camarero. “¡Qué va! España sabe a aceite de oliva. Por algo somos el mayor productor del mundo”, le espetó otro amigo. “España es un país de carne. De carne de lechazo, de chuletón a la brasa, de cordero…”. “¡Pero qué estáis diciendo!”, intervino en la disputa un cuarto. “España sabe a vino… A vino tinto, blanco, rosado… a manzanilla, a jerez… Por algo tenemos setenta denominaciones de origen”. La pregunta parecía sencilla, sí, la respuesta parece que no tanto.

Y es ahí quizá donde radica parte de la importancia (y por qué no decirlo, de la grandeza) de la gastronomía española. En su variedad y en su innegable calidad.

Por eso son muchas las instituciones que han decidido dar un paso al frente y llevan años preocupándose por cuidar de sus productos, preservando ese saber hacer de antaño que además de ayudar a crear riqueza, fija población en la zonas rurales.

Una de las primeras que apostó por los productos de su región fue Tierra de Sabor, una iniciativa de la Junta de Castilla y León que nació en el año 2009. Carnes, quesos, frutas, verduras, repostería, conservas, aceites, harinas, salsas, chocolates, condimentos y por su puesto vinos de la tierra. En la actualidad el sello del corazón amarillo engloba a casi mil empresas y más de seis mil productos. “Castilla y León aporta a la cocina los productos de las cerca de setenta figuras de calidad reconocidas con las que contamos, más otros 250 productos tradicionales inventariados”, asegura Milagros Marcos Ortega, consejera de Agricultura y Ganadería de la Junta de Castilla y León y responsable de la marca promocional de Tierra de Sabor.

Pero “no son solo números: el 86% de estas empresas están ubicadas en el medio rural y contribuyen de manera decidida a fijar población y crear riqueza con un método de producción que no es deslocalizable”, afirma.

Porque esa es otra de las grandes apuestas de Tierra de Sabor; el apoyo a los productos de cercanía que ayuda al desarrollo rural y evita el éxodo de población a las grandes ciudades.

El sabor del sur

Las tierras del sur tienen también mucho que decir sobre el sabor de nuestra gastronomía y quizá Málaga y Almería sean dos de las provincias en las que mejor saben lo que es disfrutar de la vida alrededor de una buena mesa.

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