Entrevistamos al responsable de Comunicación de Bodegas Casa Rojo, Francisco Hidalgo, y pudimos catar los productos que ofrecen este año. Nos ilustró de forma cercana y desenfadada con la historia de esta bodega murciana y de sus valores para ser, en poco tiempo, referente vinícola de gran proyección nacional e internacional.

Francisco Hidalgo es una persona tranquila, con aire de persona ilustrada. Buen conversador y mejor conocedor de los productos. De esas personas con las que te vas a tomar unos vinos a cualquier sitio y te puedes llevar horas charlando.

Comienza la entrevista contando que Bodegas Casa Rojo es una empresa joven. En el año 2011 se empieza a crear la estructura y lanza su primer vino al mercado en el 2013. Durante esos dos años recorren España para elaborar un vino de calidad, buscando entre las mejores variedades autóctonas que, a su entender, reflejan el patrimonio vinícola que existen en España.

Desde entonces hasta nuestros días van creciendo poco a poco en cuota de mercado y están ya en ocho denominaciones de origen. Actualmente ya poseen sede en Jumilla (Murcia) y Ribera del Duero (Valdecondes - Burgos). Su filosofía es conseguir los mejores productos a través de acuerdos comerciales con proveedores y luego elaborar vinos de calidad que comercializan a nivel nacional e internacional.

El proyecto Casa Rojo se basa en ocho Denominaciones de Origen, pero en nuestra cata solo hay siete –no trajeron el cava-. Hicimos un recorrido por las diferentes D.O. que trabajan y variedades autóctonas más representativas de todo el patrimonio vinícola español que la bodega comercializa con uvas autóctonas, monovarietales, para reflejar como nos detalla "a qué sabe el albariño... a qué sabe el verdejo... a qué sabe el tempranillo". Los pasos por barrica son medios, leves. No quieren cargarlos mucho en madera para que al final solamente se identifique el sabor cada variedad de uva.

Francisco nos comenta que “La cosecha del 2016 ha sido una maravilla. El clima nos ha respetado, sobre todo, en la zona del norte, en La Rioja. No nos podemos quejar. La zona del sur ha sido de bastante menos producción, no ha llovido nada. Ha sido muy escasa pero de muy alta calidad. La viña ha sufrido mucho stress hídrico porque no ha caído ni gota.”

Imagen y comercialización

A nivel de comercialización, Bodegas Casa Rojo no hace una gran producción ya que son más partidarios de hacer productos de calidad antes de cantidad donde nos explica que “nuestros puntos de venta a nivel nacional están focalizados en todos los Centros Gourmet de El Corte Inglés y también en restaurantes de nivel que quieran comulgar con nuestra filosofía de vinos. Actualmente, no vamos a grandes superficies tipo Mercadona, Carrefour, etc... Sabemos donde queremos entrar para vender nuestros productos. Pero donde siempre nos van a encontrar es en nuestra web.

Le preguntamos por el vino rosado y si tienen algún proyecto en marcha. Nos confiesa que, en principio, no creen que se involucren en ello ya que son gente que no invierte en cosas que no pueden controlar. Hay proyectos comerciales con algunas denominaciones de origen, pero no es algo que tengan como prioridad este año.

Antes de comenzar nuestra cata, le dimos la enhorabuena. Han sido considerados como la segunda mejor bodega por segundo año consecutivo. “Esto es un honor, aunque un poco a medias, porque te quedas por segundo año con la miel en los labios. Pero es cierto que gracias a la votación recibida se demuestra que poco a poco el trabajo está bien hecho a pesar de llevar pocos años en este mercado tan difícil y competitivo. Tampoco es nuestro objetivo ser el primero pero emociona saber que nuestro vinos gustan y lo disfrutan.” termina explicando.

Le preguntamos por la imagen gráfica tan potente, juvenil y desenfadada que poseen sus etiquetas. “Intentamos reflejar que las etiquetas no sean un mero hecho informativo. Reflejamos tanto lo que hay en el interior o la zona de procedencia de cada variedad de uva. También es cierto que la función de la etiqueta es destacar en los lineales de venta. Tienes que entrar por los ojos del consumidor a la primera y, por ello, ser diferenciador. Pero también es un arma de doble filo porque si al cliente despues no le acompaña lo que hay dentro, no volverá a consumirlo. Solo hay una oportunidad. Nosotros cuidamos al milímetro todo lo que envuelve al vino que comercializamos. Un detalle, por ejemplo, es el de los vinos blancos donde hemos desarrollado etiquetas termosensibles.

La Cata

Comenzamos la cata con  “El Gordo del Circo”, un vino que elaboran en la zona de La Seca (Valladolid) con una producción de 42/43 mil botellas, 100% variedad verdejo con entre tres y cuatro meses en crianza sobre lías en depósitos de acero inoxidable. Un vino de color amarillo verdoso con reflejos dorados, limpio y brillante. En boca es donde más sorprende el vino, por su gran intensidad y redondez a la vez que cuenta con una acidez muy bien integrada. Un vino muy equilibrado, muy fresco y muy ligero, que te permite maridar con cualquier plato, incluso para “chatear” por copa. Su paso por lías le da cierta suntuosidad, más graso al paladar, pero no tan empalagoso como otros verdejos.

De ahí saltamos a la zona de Galicia donde elaboran en Petín (Orense) un producto llamado “The Orange Republic” en la variedad de uva godello. Es la producción más pequeña y actual que tienen, con 13.970 botellas. Todo lo que rodea a los viñedos se transmite de alguna manera a la uva, notándose mucho el sabor naranja. Los aromas a pera, albaricoque y melocotón bañan la nariz. En boca es envolvente, sabroso, único. 

Continuamos con el albariño “La Marimorena”, que producen en la zona de O Rosal (Pontevedra), muy cerquita de la desembocadura del río Miño. Este nos encantó. Literalmente. Un vino muy fresco que posee ese punto de acidez típico de un vino tan atlántico. Amarillo pajizo, con tonalidad verdosa, brillante, de intensidad media, con aromas a hierbas aromáticas, cítricos y frutas blancas (como manzana y pera).

Aquí cambiamos completamente de cata y, a continuación, pasamos a los tintos. Comenzamos por La Rioja, con el vino “The Invisible Man”. Pese a tener 10 meses de vino en barrica roble francés es un vino muy fresco, afrutado y goloso. Y así es… Pura golosina. Quizás la barrica le va ganando algún tono conforme se va abriendo en copa, como la vainilla. Son diez meses que tienen en barricas de segundo año y le da un sabor muy fino. De color rojo intenso, violáceo, con matices granates, limpio y brillante. La combinación perfecta entre modernidad y tradición, entre fruta y madera.

Saltamos a la zona del Mediterráneo, a la zona de Jumilla (Murcia), con vinos más jóvenes. Probamos MMM (Macho Man Monastrell). Realmente es el niño mimado de la empresa ya que fue el primer proyecto que empezaron ya que en esta zona les rodean todos los viñedos de uva monastrell. Una uva muy potente, con mucha personalidad. Crianza en roble francés a medio tostar. Un vino muy equilibrado, sedoso. Elegante, coqueto, afrutado y muy redondo. Es la selección perfecta para "chatear" con buenos amigos. No tiene la tanicidad tan elevada de las uvas Monastrell. Los astringentes son mínimos. No te reseca en boca. Es un vino que te pide alternar con algo más sólido: una carne, queso... Incluso, nos confiesa, que han realizado maridajes con postres de chocolate ya que te da notas de cacao.

De ahí, viajamos a la zona del Priorato, donde probamos el vino “Maquinón”. Potente como su nombre indica. Vino de un intenso color rojo picota, con matices violáceos y brillante. Eléctrico, con una marcada mineralidad. De agricultura biodinámica, un paso más de lo ecológico, y una producción de entre 20/21 mil botellas en cada añada. Intenso en nariz, con toques exóticos de especias orientales. Fruta confitada y esos recuerdos al café moca. En boca cuenta con una entrada amable, que nos va dejando una sensación de redondez y volumen poco a poco.

Y finalmente pasamos a catar “Alexander vs The Ham Factory”, que se realiza desde las mejores viñas de Aranda de Duero. Los viñedos de los que provienen las uvas de tinto fino seleccionadas en el año 2013, están situados a 900 metros de altitud. Esto marca la viticultura y el estilo de este singular Ribera del Duero. Vino de intenso color rojo vivo, casi carmín, con intensos matices violáceos. Intensidad alta en nariz, marcada por las notas que han aportado las barricas de tostados junto a notas de cacao, moca y torrefactos.

Aquí el tiempo se nos echó encima porque, como hemos dicho al principio, hubieramos estado horas con Francisco conociendo más el trabajo de esta bodega que dará mucho que hablar en los próximos años porque Casa Rojo es joven, atrevida y sobradamente preparada para triunfar.