Este año, y coincidiendo con el 100 aniversario de Montesquius (1918-2018), se lanzan al mercado dos joyas enológicas: dos cavas exclusivos Montesquius Blanc de Blancs 2015 (blanco) y Montesquius Rosé Doré 2015 (rosado), ambos de edición limitada, de larga crianza (Gran Reserva – más de 36 meses en lías) y Brut Nature (sin adición de azúcar).

Montesquius Blanc de Blancs 2015 (con 4.775 botellas), ha sido elaborado con Xarel·lo 75% y Macabeu 25% de dos grandes viñedos de l’Arboç (Bajo Penedés); es Mediterráneo en estado puro. Criado durante más de 36 meses sobre lías es un cava generoso, que sorprende por su mineralidad y delicadeza al mismo tiempo.

Tiene un delicioso color dorado en el que destacan en nariz las fragancias de flores blancas y cítricos, tomando una especial relevancia el jengibre. En boca, pan tostado y bizcochos, con una burbuja fina y cremosa que se deshace en la boca.

Montesquius Rosé Doré 2015, es una edición mucho más exclusiva de sólo 1.980 botellas. Otro Gran Reserva sin dosaje de azúcar (Brut Nature) con un maravilloso color rosa coralino dorado (de ahí su nombre), tan sutil que nadie identifica con cava rosado a simple vista. Procede de dos magníficos viñedos: la viña Verger (en l’Arboç) y la viña Nin (en Lavern). Este vino engloba lo mejor del Alto y el Bajo Penedés. Es la maestría del equilibrio entre dos grandes variedades la Pinot Noir (87%) y la Chardonnay (13%).

Su estilo es elegante, afrancesado, posiblemente el mejor cava rosado de España en su categoría. Es delicado, cremoso, de elegante burbuja y muy sutil. Tiene notas finas de frambuesa, moras silvestres deshidratadas, claveles, frutos secos y brioche, con un matiz ligeramente ahumado muy personal. En la boca crea un deleite de complejidad y de refinamiento absoluto. Ambos se recomiendan servirlos en copa Chianti.

Su ideólogo o maestro ensamblador es Manel M. Fernández, un enólogo sencillo y paciente con los tiempos, con paladar sublime y elegante, y que lleva toda su vida dedicada a la elaboración de cavas de calidad con añada o vintage. Manel no tiene prisa, por ello en la bodega se pueden encontrar aún cavas sin realizar el degüelle, en lías de más de 20 o 30 años, esperando el momento de poder expresarse.