De la simbiosis dehesa-viñedo, de cepas rodeadas de jara, alcornoques, encinas y animales en libertad, sale al mercado la esperada añada de este blanco excepcional de la madrileña bodega Valquejigoso, Mirlo Blanco 2015. Un vino muy personal y único en el que la bodega transmite el embrujo de lo silvestre, de lo auténtico y de lo singular en una sola botella. Un blanco redondo.

Encontrar un mirlo blanco, al igual que un trébol de más de tres hojas (imagen de la bodega) es un síntoma de buen augurio. Esto es lo que debió pensar Aurelio García, enólogo de la bodega, cuando descubrió que en menos de 2 hectáreas de viñedo situado en la parte más fresca de Valquejigoso y con un suelo arenoso y profundo, las variedades blancas utilizadas para este blanco iban a tener un comportamiento tan complejo.

Mirlo Blanco 2015 está elaborado con 65% Albillo Real, 20% Sauvignon Blanc y 15% Viognier, una mezcla que permite mantener el frescor de su suelo, la longevidad en botella y la maduración perfecta.

La elaboración de las tres variedades se hace por separado hasta que una vez pasados ocho meses en barricas nuevas y de segundo año se define la proporción varietal que compondrá el vino definitivo. De ahí se trasiega a un depósito de hormigón con forma de huevo donde se consigue que las partículas más finas que componen las lías cedan compuestos que van a propiciar que el vino tenga más estructura, volumen y untuosidad en boca.

Tras un año de crianza en el depósito de hormigón se embotella durante dos años más en bodega hasta que sale al mercado.

El resultado son 2.200 botellas de un vino excepcional. Elegante, fresco, mineral, contundente y con gran personalidad, este Mirlo Blanco 2015 nos traslada al embrujo de lo silvestre, lo auténtico y a la singularidad de una tierra y de una filosofía de elaborar vinos de calidad y guarda en la sierra de Madrid.