Desde Cacabelos, en una pequeña y codiciada parcela plantada en 1906 de suelos pobres de pizarra y arcilla, surgió en 2012 una joya vinícola a la que se le puso el mismo nombre que al terreno: La Bienquerida.

Elaborado prácticamente en su totalidad (95%) con mencía, la uva más característica de El Bierzo -el resto son algunas variedades poco conocidas-, este vino mejora cada año hasta el punto de haberse convertido, no solo en el que más puntos ha obtenido de Losada Vinos de Finca, sino también de El Bierzo y en uno de los top 100 de los vinos españoles según el crítico estadounidense y jefe de la Oficina Europea de Wine Spectator James Suckling en su guía de 2018.

Se trata de un vino mimado, con crianza de 15 meses en barrica de roble francés y una producción muy exclusiva, de unas 2.000 botellas al año. Tan exclusiva que apenas quedan botellas en bodega de esta añada, aunque de la de 2015 (que obtuvo 96 puntos en la misma guía de la pasada edición y del que se obtuvo una mayor producción) sigue habiendo existencias y sus meses extra en botella con respecto al ‘recién llegado’ le han conferido más personalidad y madurez.

La Bienquerida es muy sabroso, frutal, con final persistente y tánico. En palabras del propio Suckling “un vino muy complejo y profundo desde el principio, que demuestra un sentido de pureza muy impresionante, y que sugiere la inmaculada atención a los detalles en el viñedo…”.

Las notas de cata de La Bienquerida muestran un color picota violáceo bien cubierto en un vino intenso y con aroma de bayas silvestres en confitura, flores azules, balsámicos, hoja de tabaco, pizarra, paloduz, notas de repostería, chocolate… Es potente, estructurado, de brioso final y gran carga frutal, sensaciones de moras, arándanos, grosellas, yogur de frutos rojos, hojaldre, cacao, romero, tomillo o tinta china.

La bodega también ha obtenido muy buenos resultados en otras dos etiquetas: Losada 2016 (con 96 puntos) y Altos de Losada 2016 (con 93 puntos). Todo un logro teniendo en cuenta que la selección se ha hecho tras catar 2.600 referencias de toda España.

En palabras de Amancio Fernández, el enólogo de la casa, “esta puntuación es un reconocimiento a nuestra labor y un orgullo que nos inspira a seguir trabajando por lo que nos gusta, por sentir el terruño y querer hacer de cada vino, una experiencia única”.

Y es que, sin quitarle un ápice de mérito al equipo, la privilegiada climatología con influencia atlántica de la zona del Alto de Pieros contribuye a esa sutileza que algunos expertos definen como “la pequeña Borgoña española”, marcada por la alta concentración de azúcares y la baja acidez de la mencía.