Recordamos cuando nos sentamos por primera vez en una de sus mesas. Era una oferta distinta, con nombres de salsas que nos sonaban poco o incluso nada, con elaboraciones diferentes e ingredientes apetecibles... Sonaba bien y sabía mejor. Aquel sitio iba a dar que hablar, empezando por el original nombre que ahora nos parece tan natural: hablamos de BACIRA.

Hace ya tres años de esa primera vez. Hace ya tres años que Gabriel, Vicente y Carlos se unieron para dar vida a este restaurante que en pocos meses enamoró a los madrileños con su por aquel entonces peculiar cocina japo-mediterránea. Hace ya tres años que este coqueto espacio de aires vintage y amabilísimo servicio se convirtió en una pista clave de la capital.

En este tiempo han desfilado muchos platos por su carta y ahora está compuesta casi casi por recetas inamovibles. Así, para aquellos que se adentren por primera vez en BACIRA, hay ‘clásicos’ que no pueden faltar en la comanda: Anguila ahumada con ricotta, tomates secos, brotes tiernos y quinoa crispy; Sardinas ahumadas con ajoblanco de coco, higos, uvas y PX, Tiradito de dorada con vieiras y salsa huancaína; Usuzukuri de hamachi con salsa ponzu o Albóndigas guisadas de rabo de toro con puré especiado de patata. Y ahora, en temporada, su gazpacho de cereza con tartar de langostino y helado de jengibre se convierte también en un imprescindible de lo más refrescante.

Y para los incondicionales de esta fusión, Carlos, Vicente y Gabriel siguen trabajando día a día para seguir conquistando paladares con una ‘carta viva’ y que siempre apetezca volver. Entre sus #Bacirafueradecarta destacan el Aguachile de mariscos con ají amarillo y pepino, el Bloody Mary con granizado de sake y berberechos, el Carpaccio de presa ibérica con brotes, el Niguiri de vaca vieja con salsa gochuyan e hilos de patata; o el de Gamba roja, que está, sencillamente espectacular, ingrediente que también usan en el Ceviche caliente de gamba roja, chipirones, salmonete y vieiras. Una versión de la conocida receta que cada vez tiene más adeptos.

En el apartado dulce a estos chicos les gusta ser diferentes: cinco opciones a cada cual más original, tanto en sabor como en presentación. El último en llegar es el Banana Split thai. Y entre los imprescindibles están Nuestra versión del Drácula y la Torrija caramelizada con sopa de vainilla y lemon grass con helado de canela. Por supuesto, todos son caseros, incluidos los helados, ...mmmmm..., irresistibles.

En definitiva, una carta más que apetecible, con una excelente materia prima y unos precios muy atractivos; prueba de ello es el Bib Gourmad que le concedió la Guia Michelin en su última edición. Este restaurante es ideal para un sinfín de ocasiones, así que no dejes de vivir tus #MomentosBacira