Sabemos que en Portugal tienen trescientas sesenta y cinco formas de preparar el bacalao y las van adaptando a las distintas épocas del año. La receta que os mostramos a continuación es la que más nos gusta preparar cuando llega el frío. Es calentita, reconfortante, deliciosa y si tenéis invitados os felicitarán.

Ingredientes para ocho raciones:

  • 1 kg de bacalao fresco o en salazón.
  • 1 cebolla morada.
  • 3 patatas.
  • 2 dientes de ajo.
  • Salsa casera de tomate.
  • Aceite de oliva virgen extra.
  • Sal.
  • Para la besamel: 80gr de aceite virgen extra (o mantequilla), 2 cucharadas colmadas de harina, 500ml de leche bien caliente, sal y nuez moscada.

 

Modo de elaboración:

Si el bacalao que tenemos es en salazón, lo dejaremos en agua fría durante 36 horas, cambiando el agua cada ocho.

Es muy importante no tener prisa, pues de ello dependerá que el plato quede perfecto o no. Y aunque es fácil conseguir un punto de sal óptimo siguiendo esa norma de las 36 horas, es mejor pecar de sosos que de salados porque es más fácil de arreglar añadiendo una pizquita de sal.

Cuando ya tenemos el bacalao preparado, pelamos las patatas y las cortamos en rodajas de medio centímetro de grosor aproximadamente. Lo mismo con la cebolla en rodajas o lascas.

Lo rehogamos junto con un buen chorrete de aceite de oliva virgen extra (como si fuésemos a hacer tortilla de patata). Una vez la patata esté tierna, la sacamos con espumadera y reservamos dentro de un colador con un plato debajo para que suelte el exceso de aceite.

Vamos a preparar la besamel. En un cazo ponemos el aceite y la harina y disolvemos en frío. Luego lo llevamos al fuego y vamos añadiendo la leche caliente o hirviendo (importante para que no se formen grumos), sal y nuez moscada. Removemos sin parar hasta que espese y unos cinco minutos más para quitar el sabor a crudo de la harina. Rectificamos de sal.

En una fuente grande, porque este es un plato grande, ponemos en la base la salsa casera de tomate, encima la mezcla de patata y cebolla y, por último, el bacalao repartido estratégicamente.

Acabamos con una fina capa de besamel y un poco de queso rallado. Lo gratinaremos seis minutos a 200º.

En este tiempo el bacalao quedará hecho, pero jugoso, y la capa de arriba se tostará ligeramente.