Tras una década de actividad, el que fuera primer mercado gastronómico de Madrid, el Mercado de San Miguel inicia una nueva etapa basada en dos líneas de actuación: nuevas incorporaciones, incluyendo las de chefs de renombre a nivel nacional e internacional, y la renovación de una buena parte de los puestos que ya conformaban el mercado en cuanto a su propuesta con el fin de alcanzar la calidad gastronómica deseada.

En el nuevo Mercado de San Miguel, que seguirá conservando los rasgos distintivos de todo mercado tradicional, se pueden degustar los helados artesanos y naturales del chef con 3 estrellas Michelin Jordi Roca.

De conquistar los paladares más exigentes a base de arroces tradicionales se encarga ya el chef con estrella Michelin Rodrigo de la Calle, icono de la revolución verde y creador del concepto gastrobotánica.

Otro de los grandes nombres del nuevo Mercado de San Miguel corresponde al chef con 4 estrellas Michelin Ricardo Sanz, responsable del que muchos consideran el mejor sushi de Madrid y que ahora estará al frente de Kirei by Kabuki.

Por su parte, el chef poseedor de 1 estrella Michelin Roberto Ruíz, al frente de Tacos, Margaritas y Punto, rendirá un sincero homenaje a su México natal a base de tacos y margaritas.

Grupo Arzábal (Iván Morales y Álvaro Castellanos) se ocupa ahora de las dos barras centrales del mercado. Aquí el protagonista es el tapeo castizo basado en el recetario madrileño, usando siempre para sus elaboraciones productos estacionales y de la mejor calidad. Además, ponen a disposición de los usuarios, en formato carrito, sus afamadas croquetas: de bacalao, gamba, boletus, Idiazábal o jamón ibérico.

Dentro de esta primera tanda de aperturas también se encuentra Ahumados Domínguez que ha decidido apostar fuerte por el salmón, a quien han otorgado un papel predominante ofreciéndolo en diferentes formatos, como bagels o hamburguesas.

Al igual que Café Negro, que incluyen dentro de su oferta, además de su café de la casa 100% arábica y otras especialidades, café nitrogenado.

  • Una oferta variada que recorre toda la geografía española

En ese sentido, lo más selecto de nuestra huerta se ve representado en el puesto de Felixia, donde las frutas y verduras son las protagonistas de sus ensaladas, bowls y zumos saludables.

El histórico Casa Lhardy, por su parte, se encarga de elaborar algunos de los platos más representativos de la cocina madrileña, siguiendo el recetario tradicional del establecimiento situado en la Carrera de San Jerónimo y fundado en 1839.

El stand de Carrasco Guijuelo se erige en el centro del mercado como el templo del jamón ibérico, cediendo gran parte del protagonismo a uno de los productos más apreciados fuera de nuestras fronteras.

Del mismo modo, las carnes de razas autóctonas españolas se encuentran expuestas en Raza Nostra, empresa madrileña que lleva trabajando desde hace más de 40 años carnes exclusivas de ternera, vaca, buey, cerdo y cordero.

En cuanto al queso, uno de los productos más representativos de nuestra gastronomía, cabe mencionar que Mya Valdalos es un puesto hecho a medida para los amantes de los quesos, tanto nacionales como de importación.

Y algo parecido ocurre con Daniel Sorlut y sus ostras “claires”, que son ya toda una institución en la capital. Además, La Casa del Bacalao pone a disposición de los usuarios una amplia variedad de tapas elaboradas con ahumados, salazones y conservas de pescado.

  • Mucho más que una renovación

El diseño de la estrategia de renovación y relanzamiento de la oferta del céntrico mercado madrileño se ha realizado en base a una consultoría estratégica enfocada especialmente en la mejora de aspectos como calidad, sanidad, precios, producto y experiencia del cliente. A raíz de este estudio realizado por la agencia Mateo&co se ha procedido a reestructurar todo el mercado atendiendo a las categorías de los productos que se ofertan: comida, bebidas, dulces, café y comida para llevar.

En cuanto a las nuevas aperturas, los nuevos gestores han buscado en todo momento que se tratase de formatos de negocio auténticos en los que el cocinero está realmente implicado, huyendo así de los formatos tipo franquicia.

De esta forma, la oferta gastronómica del Mercado de San Miguel contempla ahora una amplia variedad que va desde las carnes (Raza Nostra) y pescados (El Señor Martín) hasta los mariscos (Morris), quesos (Mya Valdalos), dulces (El Horno de San Onofre) o los embutidos (Carrasco Guijuelo). A pesar de la diversidad, todos los puestos tienen un denominador común: la apuesta por la calidad y el aval de la experiencia.