La producción, la distribución y el consumo de alimentos son una herramienta clave frente a la emergencia climática y la pérdida de biodiversidad. En este marco, la agricultura ecológica, la ganadería sostenible y la gastronomía, se establecen como sectores estratégicos a la hora de frenar el cambio climático y la despoblación, aportando además un gran valor económico, social, territorial y medioambiental.

Así se desprendió de la jornada ‘Cambio Climático y biodiversidad. Hacia una revolución del sistema alimentario’, organizada este jueves por el Ministerio para la Transición Ecológica y la revista Ethic. Un encuentro en el que participó la ministra en funciones Teresa Ribera y que contó con la presencia de 25 emprendedores y profesionales entre los que se encontraron productores locales, restaurantes y divulgadores del ámbito gastronómico, rural y medioambiental de diferentes puntos de España.

Durante su intervención, Teresa Ribera, quien estuvo acompañada de la chef María José San Román, del restaurante Monastrell de Alicante con una estrella Michelín, destacó que “la vuelta a la tradición de nuestros pueblos es una ayuda para una buena alimentación de los más pequeños. El papel de la familia y los maestros en la educación nutricional es muy importante. Hay que reconocer el valor añadido de aquellos productores que trabajan la materia primera y ofrecen productos que nos enriquecen. La demanda va en esta dirección, de apreciar los alimentos que ayudan a poner en valor el trabajo del sector de la producción”.

Por su parte Maria José San Román destacó que “hay que comer un poco menos y más bueno para ayudar al sistema alimentario. Estamos viviendo un momento histórico en España en materia de restauración. Somos la imagen que la gente mira. La alta cocina debe ser ejemplo de sostenibilidad”.

La jornada, que dirigió la directora y presentadora del programa Agrosfera de La2, Sandra Sutherland, abrió el encuentro con la mesa ‘Biodiversidad y cambio climático’ en la que participaron Victoria Torres, quinta generación de Bodegas Juan Matías i Torres en la Palma; Almudena Lázaro, investigadora del Centro de Innovación de la Comunidad de Madrid (IMIDRA); Marta Rivera Ferre, directora de la Cátedra de Agroecología y Sistemas Alimentarios de la Universidad de Vic; Lucía Velasco, premio de Excelencia a la Innovación para Mujeres Rurales y defensora de la cultura trashumante; y Pampa García Molina, coordinadora y redactora jefa del Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).

En ella pusieron en valor la importancia de reconectar con el origen de lo que consumimos y reorientar las escalas de valor para integrar iniciativas que impulsen la biodiversidad en el modelo socioeconómico. Cada vez son más los cocineros que promueven la cocina vinculada al territorio y a la cultura local, así como el consumo de alimentos frescos de proximidad.

La intervención de la cocinera María Solivellas, de Ca Na Toneta, un restaurante situado en la Mallorca rural se centró en la importancia de consumir alimentos de temporada. La visión de la gastronomía pegada a los mercados la aportó Iago Pazos, copropietario del Grupo Abastos mientras que Xosé Santiso, gerente de Fogar do Santiso, incidió en la dignificación de la cultura gastronómica rural gallega.

Olivos milenarios, olivares vivos y padrinos para olivos yermos: estos árboles tuvieron un lugar destacado en la jornada, tanto por la importancia que adquieren en el mantenimiento del paisaje, el freno que suponen a la erosión, como por la valorización que merece el aceite que de ellos se obtiene. En la mesa participaron Sofía Menéndez, periodista ambiental y científica; Alberto Alfonso Pordomingo, cofundador de Apadrinaunolivo.org; Tere Adell, gerente de la Mancomunidad Taula del Sénia; y José Eugenio Gutiérrez, director del proyecto Olivares Vivos de SEO/Birdlife.

Por otro lado, se hizo hincapié en la cocina local como aliada a la hora de trabajar el tejido local social, alimentario, económico y cultural, poniendo especial acento en iniciativas rurales. Así, el cocinero Fedor Quijada y la periodista Carmen Alcaraz, compartieron sus impresiones, junto a la tecnóloga alimentaria Beatriz Robles en una mesa en la que destacaron el papel de la cocina tradicional como memoria gustativa de nuestra sociedad.

La necesidad de establecer una conversación saludable con el entorno que nos rodea quedó expresada en varias intervenciones, como la de Marta Corella, Alcaldesa de Orea (Guadalajara) quien también destacó que en las zonas rurales nunca ha dejado de practicarse la economía circular tan en boga actualmente. Edurne Caballero, del proyecto Biela y Tierra, que ha recorrido en bicicleta 2.800 kilómetros por la geografía española visitando y documentando experiencias de soberanía alimentaria, recordó que la “España rural no es sólo paisaje, también paisanaje” y que las personas que están detrás de iniciativas agroalimentarias en el medio rural necesitan reconocimiento y visibilidad por parte de los consumidores.

La innovación en el impulso de un consumo más sostenible, también tuvo su espacio en este encuentro. Así, Rubén Valbuena, socio fundador de Quesería Granja Cantagrullas; Oriol Reull, Country Manager de Too Good To Go y Jesús Pagán de Foodtopia moderados por Sandra Gallego Salvá, socia-fundadora de Ethic; concluyeron que el sector alimentario es una palanca clave para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible gracias a las oportunidades que ofrece el avance tecnológico. De esta forma, el desperdicio de alimentos o el fomento de productos de proximidad son algunos de los ámbitos en los que la innovación tecnológica está dando grandes pasos.