La Comunidad de Madrid trabaja en la preservación de las razas autóctonas bovinas, ovinas y caprinas en peligro de extinción de la región, como ha destacado el consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Carlos Izquierdo, en la visita que ha realizado a una explotación ganadera caprina de la raza del Guadarrama en Villamantilla.

Las razas autóctonas en la Comunidad ascienden a cerca de 21.000 cabezas, de las que casi 16.000 corresponden a razas autóctonas en peligro de extinción, como son las vacas Berrenda en Negro y en Colorado (con casi mil ejemplares censados), la cabra de Guadarrama (unas 6.500 cabezas), y las ovejas Rubia de El Molar (más de 1.600) o Colmenareña (6.650).

“La Comunidad de Madrid ha concedido un total de 3,3 millones de euros en esta legislatura a la agricultura y la ganadería ecológicas y a las razas autóctonas”, ha señalado el consejero, destacando que este mismo mes “hemos autorizado más de 1,3 millones de euros para el mantenimiento de estas razas autóctonas en peligro de extinción”.

Estas ayudas recientemente autorizadas permiten prestar apoyo a los ganaderos y poner en marcha programas de conservación y mejora genética para que se puedan mantener estas razas, generando sementales que puedan garantizar su continuidad.

Las ayudas, correspondientes a los Programas Agroambientales 2017-2021 y 2018-2022 para el mantenimiento de estas razas, están cofinanciadas por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER), por la Administración General del Estado y por la Comunidad de Madrid, que gestiona las ayudas.

Carlos Izquierdo, en el trascurso de su visita, ha puesto en valor la importancia de la actividad ganadera que se lleva a cabo en la región, que aglutina más de 4.800 explotaciones con cerca de dos millones de animales en total, entre bovino, caprino, ovino, equino, porcino, aviar y colmenar, y que “tiene una gran importancia para la Comunidad por su papel en la conservación y el mantenimiento del medio ambiente”.

“La actividad ganadera –ha proseguido– es uno de los ejes del deseado desarrollo rural, pues fija población, facilita la pervivencia de oficios tradicionales, contribuye a la dinamización de economías pequeñas y favorece la explotación de terrenos difícilmente utilizables en zonas de montaña; por todo ello mantiene un destacado papel en la conservación del medio ambiente”, ha remarcado.